Pastorcita no es una marca masiva. Tiene productos hermosos, de alta calidad, pero no lo encuentras en todas las tiendas de lana: tiene ese no se qué de misterio, textura y calidad que la hacen inconfundible.
Años atrás se hicieron más conocidos por sus mechas: Roller y Artic, y que hasta el día de hoy existen. A eso, se suma una variedad de productos que aparecen por temporadas como delicias frutales estacionales. No, Pastorcita no es masivo… Pastorcita es la división de ovillos o “la hija” de la gran marca Coromina, responsable de kilos y kilos y más kilos de lana que ellos mismos producen y que principalmente son industriales; y que si analizáramos, apuesto que están presente en algún chaleco de marca en tu closet.
Este verano, Pastorcita tenía una sorpresa. Así que me fui a dar una vuelta por Coromina (la empresa “mamá” de Pastorcita) y encontré exquisitos paisajes que no pude dejar de twittear.
Al entrar:

La temible sala de ventas. Tirito cuando entro, porque todo es altamente tentador… dan ganas de tirarse a todo. Es más, hasta espero que mi anfitrión se demore para poder ver y tocar todo. Lo de la foto debe ser sólo la cuarta parte de la pared llena de mechas, acrílicos, buclés, lanas, tops, conos, algodones, entre otros; hechos ovillos o madejas.
Y después me entero de la novedad: Arrecife. Un algodón tipo flamé de muchas hebras, con un grosor ideal para quienes precisamente buscan diferenciarse del común algodón o hilo delgado de verano. Arrecife tiene EL grosor para hacerse cosas a crochet, sueltas y largas… incluso para ser tejido a palillo sin tener que ser doble. Lo ví y pense: un abrigo de primavera a crochet bien suelto. El gran plus de Arrecife (y la mayoría de los productos Coromina) es que la carta de colores dista de ser los de las caja de témpera, son principalmente combinaciones y tonos sumamente europeos y de gran gusto.

Y bueno, la imaginación da para todo… y sobre todo la de las tejedoras.
Pero al salir de mi paseo, me pillaron.
Pongo un pie en el estacionamiento y me encuentro con este escenario.

Nisiquiera intenté imaginar lo que era y pregunté. Era lana y acrílicos teñidos al palo y secándose al sol, cual mujer en bikini tirada de guata en pleno verano. Quedé boquiabierta. Y es porque, también, Coromina es una empresa tan grande que todos los procesos de sus productos parten desde los fajos de lana de oveja recien trasquilada.
He estado ahí. El olor… es fuerte. Es olor a LANA. Es olor… a LANA.
www.coromina.cl
Carlos Valdovinos 597 (casi con Santa Rosa)